viernes, 30 de septiembre de 2011


En esta ocasión quiero hablarles del vino y nuestra cultura mexicana. Hay quienes dicen que alguien no bebe vino por no tener cultura, lo cual es absurdo, pero lo que si es cierto es que el vino es un producto que durante cientos de años ha sido excluido de nuestra cultura popular (en México), manteniendo así un consumo reducido entre pequeños sectores sociales, que habitualmente han mantenido vínculos con el extranjero (principalmente con Europa). Entre las prohibiciones a la producción de vino impuestas por España a su entonces virreinato, y la histórica polarización social y económica de la población mexicana, han contribuido a que el consumo de vino haya sido muy limitado durante siglos.

Pero a partir de la apertura comercial en los años noventa y ante el fenómeno que en medio vinícola ha representado el surgimiento del llamado nuevo mundo, en México su consumo ha comenzado a crecer a dos dígitos según datos de diversos proveedores, distribuidores y grupos vinculados a este producto. Por eso es que hoy cada vez es más común ver personas comprando vinos incluso en los supermercados y pidiendo una botella para comer en el restaurante. El vino se está extendiendo, y más con el reciente bum de los vinos mexicanos que está causando sensación en México y en el extranjero.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Comenzar a entender

       La variedad de los vinos a los que hoy tenemos acceso en el mercado es tan amplia que no es posible probar todo de forma absoluta. Y eso es porque el vino como bien lo entienden los propios productores, es fruto de la tierra, de un lugar específico o terroir, como se le conoce en francés, y que es el lugar donde crecen las vides en condiciones propias e irrepetibles, como son temperaturas, exposición solar, cantidad de lluvia promedio anual,  tipo de suelo y de subsuelo, etc. Estas características se complementan además con dos factores más que son la variedad de uva empleada y adaptada al terroir, y por supuesto el proceso de elaboración propio de cada productor. Todo esto es la base que hace que cada vino sea realmente único.

       Pero en gustos se rompen géneros y en el caso de los vinos hablaremos de estilos. Así es que, mientras para algunas personas los vinos robustos y con cuerpo (principalmente tintos) son los de su preferencia, otras prefieren más bien aquellos ligeros, sutiles y frescos. En realidad estos dos estilos están en las antípodas, porque en medio encontraremos una subdivisión e incluso alguna ramificación de los diferentes estilos de vinos. Por eso, para comenzar a introducirse en el fascinante y placentero mundo del vino, lo recomendable es comenzar a probarlos y a apreciarlos por estilos. El conocimiento de las variedades de uva y de su origen vendrán después.