viernes, 9 de septiembre de 2011

Comenzar a entender

       La variedad de los vinos a los que hoy tenemos acceso en el mercado es tan amplia que no es posible probar todo de forma absoluta. Y eso es porque el vino como bien lo entienden los propios productores, es fruto de la tierra, de un lugar específico o terroir, como se le conoce en francés, y que es el lugar donde crecen las vides en condiciones propias e irrepetibles, como son temperaturas, exposición solar, cantidad de lluvia promedio anual,  tipo de suelo y de subsuelo, etc. Estas características se complementan además con dos factores más que son la variedad de uva empleada y adaptada al terroir, y por supuesto el proceso de elaboración propio de cada productor. Todo esto es la base que hace que cada vino sea realmente único.

       Pero en gustos se rompen géneros y en el caso de los vinos hablaremos de estilos. Así es que, mientras para algunas personas los vinos robustos y con cuerpo (principalmente tintos) son los de su preferencia, otras prefieren más bien aquellos ligeros, sutiles y frescos. En realidad estos dos estilos están en las antípodas, porque en medio encontraremos una subdivisión e incluso alguna ramificación de los diferentes estilos de vinos. Por eso, para comenzar a introducirse en el fascinante y placentero mundo del vino, lo recomendable es comenzar a probarlos y a apreciarlos por estilos. El conocimiento de las variedades de uva y de su origen vendrán después.

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