De este modo, poco a poco se fueron extinguiendo en América las botellas -producidas en este continente-con nombres genéricos como Burgundy o Chablis, propios de sus respectivas zonas homónimas en Europa, y se comenzó a confiar en lo que se es capaz de crear con las variedades europeas, pero en los suelos y con las ideas propias.
Hoy el nuevo mundo en vinos es toda una realidad y vanguardia mundial en cuanto a los nuevos estilos de vinos. Y me refiero a los vinos más frutales, alcohólicos y robustos, con mayor concentración y resultado de una gran variedad de combinaciones de cepas y métodos de elaboración. Hoy gran parte del comercio mundial de vinos se ve dominado por vinos provenientes de Australia, Chile, Sudáfrica y Argentina, que como dignos representantes del nuevo mundo, han logrado a lo largo de los años adquirir una personalidad propia y una tradición basada sí, en el conocimiento y el terroir pero abierta siempre a la propia capacidad de experimentar y de innovar para disfrutar.
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