En tiempo de calor es común beber vinos blancos o rosados debido a que el clima nos invita a probar algo acorde a la situación. Imaginemos una tarde de domingo en primavera o de nuestro día de descanso. Sentados a la sombra de un árbol o de una sombrilla, con tanto calor no tenemos mucha hambre, por lo que preferimos comer una ensalada de verduras con algún aderezo de aceite de oliva, vinagre balsámico y mostaza de Dijon; luego un filete de pescado cocido al horno en una salsa de ajo y perejil, mmmh, bueno y para acompañarlos una botella de vino blanco de Rueda, de uva verdejo o bien un rosado de Somontano hecho a base merlot.
Las razones para recomendar este maridaje pueden ser varias, pero son aún más las opciones, dado que se trata del gusto de cada quien y de la variedad de ingredientes y maneras de cocinar. En este caso la recomendación ha seguido las reglas generales que ayudan a ir encontrando el disfrute del vino y la comida. Ambos vinos son refrescantes más el blanco, que también es más ligero que el rosado; para quien gusta de sabores intensos el Somontano resultará mejor, pero si prefiere disfrutar la sutileza aromática, el Rueda lo cautivará con sus aromas cítricos. Buen provecho ;)