domingo, 19 de febrero de 2012

Comida Creole

El sábado pasado, tuve la oportunidad de salir con una amiga de muchos años y mi hermano. Fuimos a cenar, la idea original era quedarnos cerca de reforma en uno de los restaurantes cercanos al Ángel de la independencia, pero debido al volumen de la música en  casi todos los lugares, decidimos salir de ahí e irnos a Polanco. Caímos en un lugar que hacía mucho no visitaba Ivoir, un restaurante de comida de las ex-colonias francesas y que es una mezcla de comodidad, colores y texturas tropicales pero con un refinamiento propio del servicio francés.
El ambiente era dominado por adultos jóvenes, el servicio muy bueno, amable y profesional, con una música de jazz y soul de fondo que tenía unos pocos decibeles de más, lo cual no fue demasiado para permitirnos charlar durante más de dos horas, mientras comíamos unas pastas en salsa de tomate, en salsa de quesos y un pato termino medio, todo acompañado por una botella de Nebbiolo de L.A. Cetto que estuvo increíble. Pero lo mejor fue realmente el postre, una tarte tatin que realmente valió la visita. El clima perfecto, la compañía interesante, el lugar muy agradable y la comida de primera ¿Qué más se puede pedir?

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