Un hermoso día es cuando nos damos la oportunidad de disfrutarlo. En la vida de hoy, viviendo en una enorme ciudad llena de ruido, prisa, bloqueos y obras, es difícil poder aislarse -incluso por unos minutos- para poder sentir y disfrutar. Este es el secreto contra el estrés que parece ser un mal de este siglo y que aumenta cada vez más entre la población de las grandes ciudades. Es por eso que los lugares de esparcimiento se han incrementado, la necesidad de relajarse y olvidarse de problemas se pone de manifiesto al ver los bares y restaurantes llenos por las noches a la hora de la salida del trabajo.
Pero esta no es la manera más económica ni tampoco la más sólida para afrontar la vida de presiones y preocupaciones que nos consume. Al parecer la receta es muy simple, se conoce desde hace mucho y es cómo se mencionó al inicio, el simple hecho de permitirse el tiempo para sentir. Vivir aquí y ahora, sin las preocupaciones que nos llevan a un futuro que no existe o afligidos por el pasado que ya no está. Es darse unos minutos para respirar profundamente, tocar, oír, oler y encontrarnos de nuevo con la capacidad de disfrutar de un hermoso día cada día ;)
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