domingo, 29 de abril de 2012

Caminar por mi ciudad

Hoy la pluma se revela consecuente con la mente, y no pretende hablar más que, de lo que se le ocurra en este momento y nada más. En una noche fresca de primavera, en un cuarto que ha guardado el calor durante el día, se percibe una tranquilidad propia de domingo por la noche, en una ciudad en la que la tranquilidad se ha vuelto un bien escaso. Estos días calurosos me hacen sentir con ánimo de salir de paseo por algún bello pueblo cercano a la ciudad, en Morelos, en Puebla o en Hidalgo, pero salir y sentir la naturaleza que nos rodea y que tan poco visitamos los capitalinos.
La ciudad de México es bella y sólo le falta permitir a quienes la recorren un mayor disfrute. Con un transporte público más completo y eficiente se evitaría tanto transito, ruido, contaminación y estrés en as calles. Se disfrutaría viajar por cualquier medio y hasta caminar, que es algo que muchos pretenden evitar. Creo que una muestra de la comodidad de una ciudad como esta, es qué tanto a la gente, se le antoja caminar en ella; ya sea en el Centro, en Coyoacán, pero también en San Angel, en CU, etc., y no sólo en las plazas comerciales cerradas y con aire acondicionado. Caminar es disfrutar.

viernes, 27 de abril de 2012

Solo o con comida

El vino por si mismo resulta agradable y placentero para quien se permite disfrutarlo, pero qué tanto es recomendable beberlo solo o acompañado. La respuesta no se puede imponer, finalmente cada quien lo bebe como quiere y cuando quiere. Por sí sólo el vino se disfruta en su máxima expresión, se aprecia con detalle su equilibrio, su potencia o sutileza, su complejidad y armonía. Los aromas que desprende al oxigenarse, se perciben de inmediato y se detecta su evolución en boca. En suma, cuando bebemos una copa de vino sin acompañarlo con algo, se pueden percibir las cualidades del propio vino de manera clara para analizarlas y deleitarse con ellas.
Pero es sin duda con la comida, donde el vino se enfrenta a su mayor reto. Reto para el vino y para quien lo eligió con el fin de maridar y acompañar un platillo. Es ahí donde el vino no sólo demuestra su calidad sino su capacidad plena de hacerse uno con la comida, de complementarse y volverse (juntos) más complejos, más interesantes y mucho más placenteros. Un amigo y  maestro en el tema del vino me decía que la mejor manera de beber vino es con la comida, y debo decir que al menos en mi caso, nunca he disfrutado tanto un vino como cuando estoy sentado a la mesa y lo intercalo entre una suculenta comida en compañía de quienes aprecio. El vino es una pasión, compartámosla juntos.

domingo, 22 de abril de 2012

El vino como parte de la cultura I

Ya desde el antiguo Egipto se conocía el vino y entre muchos investigadores se piensa que fue en ese periodo de la historia en el que se controló de algún modo su proceso de producción, con base en los restos fósiles de levaduras encontrados en vasijas pertenecientes a dicho periodo. Desde entonces el vino ha acompañado al las diversas civilizaciones que de algún modo fueron aportando elementos para la conformación de lo que hoy conocemos como occidente. Desde los tiempos bíblicos, el vino ya era parte de festejos y rituales religiosos en diversas culturas del oriente medio. Los fenicios lo llevaron por todo el Mediterraneo junto con las vides que se fueron plantando en a lo largo del sur de Europa.
Fueron los griegos sin duda, quienes los impulsaron más como una bebida digna de un dios como Dionisos. En esa época el vino se envasaba en jarrones y vasijas de barro y sólo era bebido por los ciudadanos, quienes tenían propiedades y derechos. Así es cómo el vino se fue quedando en el consumo principalmente de las capas más altas de la sociedad, debido a su precio y sobre todo a la imagen que se le dio, de bebida placentera y propiciadora de la fiesta, lujos más cercanos a quienes más tienen para pagárselos.

sábado, 21 de abril de 2012

Potencia o sutileza

En la vida nos enfrentamos a sensaciones de todo tipo, a muchas de ellas es posible distinguirlas entre sutiles y potentes. Hablando de vino y comida, los términos sutil y potente se encuentran de algún modo en casi todo lo que probamos. Un vino sutil es aquel que permite sentir, ya sea su delicadeza aromática o bien su textura suave en la boca, por eso se dice que es sutil. Habitualmente esta cualidad tiene que ver con variedades de uva que provienen de zonas menos soleadas como la pinot noir o la riesling y métodos de vinificación que permitan expresar con mayor suavidad las características de dichas variedades.
En cambio, si nos referimos a potencia, seguramente tendremos a las variedades de zonas más cálidas en nuestro mayor interés. Uvas como la syrah o la cabernet sauvignon que darán vinos más robustos e  intensos, que soportarán mejor una guarda prolongada en barrica y en los que su expresividad aromática será habitualmente mayor. En ambos casos el vino se disfruta, pero cada quien determina en qué momento y con cuál platillo decide optar por un vino más sutil o por uno potente.

domingo, 15 de abril de 2012

Ante una sociedad desorganizada y con poca cohesión, como es el caso de la sociedad mexicana, las elecciones son una mera disputa por definir qué grupo político conducirá el manejo del poder en nuestro país. No es que sea muy distinto en el resto de los países, pero ante una sociedad más participativa y organizada, las facciones políticas se ocuparían más por integrar a sectores sociales y discutir con seriedad sus posturas. Es por eso que cada campaña electoral se vuelve una competencia para convencer al electorado de otorgar su voto, es un proceso de convencimiento para conducir a cada uno a dar una opinión.
Uno de los problemas es precisamente que se trata de convencer por unos meses a una sociedad diversa, poco interesada y con muy pocas metas en común a que se una temporalmente en una campaña sin gran contenido y con poco interés de incluir a la sociedad. Sólo cada tres años hay elecciones federales y cada seis se elige al presidente con todo su equipo y dirección de gobierno; en cada elección, la sociedad es sólo como un referí que dice quien ganó el combate de las campañas sin mayor participación o involucramiento.

viernes, 13 de abril de 2012

¿Puede el vino ayudar a reducir el nivel de alcoholismo?

¿Puede el vino ayudar a reducir el nivel de alcoholismo? Es una pregunta que no me hubiera imaginado hacer alguna vez. No cuento con bases científicas para afirmarlo, pero si tengo una pequeña historia que contar al respecto. Yo trabajaba como asesor de vinos en la tienda carrefour de coapa a principios de la década pasada. Uno de mis clientes mas frecuentes (dos o tres visitas por mes al área de vinos) me contó un poco de su experiencia con el vino. El señor me contó que trabajaba como funcionario en el servicio publico y que durante años había bebido alcohol en exceso, lo cual le genero muchos problemas en su vida familiar y laboral. 

Pero un buen día descubrió su gusto por el vino. Comenzó a disfrutar de la comida, de una manera distinta y más placentera y opto por comprar vino para las comidas de fin de semana con la familia; hasta que finalmente se dio cuenta que ya no bebía para emborracharse y que ya no necesitaba gastar tanto en bebidas de alta graduación alcohólica. Recuerdo que aquel día, el cliente llevaba en su carrito del super unos cortes de carne, cebolla... y todo lo necesario para preparar una buena comida con su familia, -pero lo mejor- me contó que él mismo era quien cocinaba los fines de semana, así que finalmente pasaba ese tarde a la cava de vinos para que le sugiriera una botella de vino que maridara con el platillo que tenia en mente y con el clima de esa tarde.

Esta historia ha quedado presente en mi mente desde entonces y ha reforzado mi gusto por el vino y por lo que puede lograr, el simple hecho de disfrutarlo sanamente y compartirlo con  personas a las que se les estima. Salud!

domingo, 8 de abril de 2012

Agua para el vino

Poca agua, es el principal problema en las zonas vitícolas de México. para empezar hay que recordar que la vitis vinífera, que es la especie de uva apta para elaborar vino de calidad se planta y se desarrolla en climas templados con poca humedad y con grandes variaciones térmicas entre el día y la noche durante el verano. Estas características climáticas se dan en el norte de México, en estados como Baja California y Coahuila, que son los que mayores extensiones de viñedo poseen, así como en Zacatecas, Aguascalientes y Queretaro.

Pero en casi todos los casos, existe una constante que limita la producción y por tanto eleva el precio, esta limitante es el agua. La falta del vital líquido es un tema conocido en las zonas más áridas del país. Es por la escasez de agua en el norte del México que no se han aprovechado millones de hectáreas de territorio que cada vez más se ceden al desierto. El caso de la vid es muy alarmante ya que se trata de una planta que no requiere más que de entre 300 y 600 mm de precipitaciones en todo el verano o su equivalente en riego. Así que si el cultivo de la vid sufre por falta de agua, es claro entender cuál es la tendencia.

viernes, 6 de abril de 2012

Chateau y romeritos

Habitualmente se dice que el la comida de un lugar debe ser acompañada por un vino de la misma procedencia y normalmente esa recomendación funciona. Así un platillo de la región de Galicia en España será bien acompañado por un Rias Baixas elaborado con uva albariño y un platillo o una pasta estilo italiano se llevará de maravilla con un Chianti o un Montepulciano. Pero lo complicado es encontrar los maridajes entre comida y vinos de distintas regiones o incluso países, y más sí se trata de concepciones y de gustos muy distintos en el arte culinario.
Hoy precisamente, tuve el placer de probar un excelente vino de Bordeaux (superior, con guarda en barrica, embotellado en la propiedad y 2005) en compañía de mi familia y de una amiga de muchos años, con la finalidad de maridarlo con unos típicos romeritos de cuaresma  -es evidente que no hubo ninguna penitencia a la hora de comer-. La sorpresa esperada no sucedió, el maridaje con los romeritos no fue tan bueno, pero si lo fue con el bacalao a la vizcaina que estaba acompañado de una ensalada de aguacate, jitomate, lechuga y camarones, mmmmh fue un placer en viernes santo, por lo que esta vez la abstinencia debió ser en la mente y no en el apetito.

domingo, 1 de abril de 2012

Saber lo que quiero

En un sociedad que nos ataca con información en muchas direcciones, que muchas veces nos hace confundir el     aquí y ahora con disfrutar al máximo, rápido, todo lo que se pueda ahora; mientras que por otro lado se nos invita a ir planeando el futuro, para que no nos tome desprevenidos y no sea peor que el presente, esto nos hace preocuparnos de más y hasta ser ansiosos con el costo de vivir en el futuro que no existe. Este es un ejemplo de esta información que nos presiona y que nos vende patrones de comportamiento en diversos sentido, que nos confunde y nos genera dificultades para elegir.
El asunto me parece relevante porque es común encontrar que el mayor problema a la hora de plantearse un plan o un objetivo, resulta ser el saber qué es lo que realmente uno quiere. Es sorprendente, pero es real, muchas personas no saben a ciencia cierta qué es lo que quieren. Normalmente es más sencillo saber lo que no se quiere, porque es más claro y menos comprometedor con nosotros mismos. Saber lo que se quiere implica definir metas y ser responsables ante el logro o no de ellas, pero la responsabilidad incluso ante nosotros mismos es algo que a muchos no les agrada, y menos si lo combinamos con un estúpido pero real (y común) miedo al fracaso, como si el éxito en vez de ser un deseo o una aspiración, se volviera una obligación.
Sobre todo esto hay mucho más que decir, pero será en las próximas entregas.