domingo, 15 de abril de 2012

Ante una sociedad desorganizada y con poca cohesión, como es el caso de la sociedad mexicana, las elecciones son una mera disputa por definir qué grupo político conducirá el manejo del poder en nuestro país. No es que sea muy distinto en el resto de los países, pero ante una sociedad más participativa y organizada, las facciones políticas se ocuparían más por integrar a sectores sociales y discutir con seriedad sus posturas. Es por eso que cada campaña electoral se vuelve una competencia para convencer al electorado de otorgar su voto, es un proceso de convencimiento para conducir a cada uno a dar una opinión.
Uno de los problemas es precisamente que se trata de convencer por unos meses a una sociedad diversa, poco interesada y con muy pocas metas en común a que se una temporalmente en una campaña sin gran contenido y con poco interés de incluir a la sociedad. Sólo cada tres años hay elecciones federales y cada seis se elige al presidente con todo su equipo y dirección de gobierno; en cada elección, la sociedad es sólo como un referí que dice quien ganó el combate de las campañas sin mayor participación o involucramiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario