En la vida nos enfrentamos a sensaciones de todo tipo, a muchas de ellas es posible distinguirlas entre sutiles y potentes. Hablando de vino y comida, los términos sutil y potente se encuentran de algún modo en casi todo lo que probamos. Un vino sutil es aquel que permite sentir, ya sea su delicadeza aromática o bien su textura suave en la boca, por eso se dice que es sutil. Habitualmente esta cualidad tiene que ver con variedades de uva que provienen de zonas menos soleadas como la pinot noir o la riesling y métodos de vinificación que permitan expresar con mayor suavidad las características de dichas variedades.
En cambio, si nos referimos a potencia, seguramente tendremos a las variedades de zonas más cálidas en nuestro mayor interés. Uvas como la syrah o la cabernet sauvignon que darán vinos más robustos e intensos, que soportarán mejor una guarda prolongada en barrica y en los que su expresividad aromática será habitualmente mayor. En ambos casos el vino se disfruta, pero cada quien determina en qué momento y con cuál platillo decide optar por un vino más sutil o por uno potente.
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